6 propósitos para mejorar la salud bucodental en 2020

Ahora que ya han pasado las Navidades, con sus consiguientes excesos, llega el momento de empezar 2020 con hábitos renovados y saludables. Desde la Clínica Dental Infantil Navarro Soto te proponemos una sencilla lista con 6 propósitos para que, tanto tú como tus pequeños, luzcáis una boca sana y bonita en este nuevo año.

  1. Mejorar la higiene bucal diaria
    Una correcta higiene bucal es fundamental para tener una boca sana. Recuerda que el cepillado después de cada comida es esencial y, además. lo ideal sería completarlo con el uso de seda dental y un enjuague bucal.

  2. Renovar el cepillo de dientes con más frecuencia
    Utilizar un cepillo que haya perdido sus propiedades mecánicas reduce la efectividad y la calidad del cepillado, por ello lo recomendable es renovarlo como máximo cada 6 meses.

  3. Dejar de morder las uñas
    Este hábito compulsivo puede dañar seriamente el esmalte de los dientes y acabar produciendo hipersensibilidad dental. Siendo un acto involuntario, es difícil de evitar, pero existen algunos remedios, como esmaltes de sabores amargos, que nos pueden ayudar.

  4. Dieta sana
    Es un hecho probado que la alimentación repercute directamente en el estado de salud de la boca. Las dietas con excesos de azúcares y ácidos facilitan la aparición de caries y sensibilidad dental, mientras que aquellas que son ricas en vitaminas y flúor son altamente beneficiosas.

  5. Realizar una revisión anual o 2 en el caso de los más pequeños
    Una boca sana necesita de un correcto control. Aunque, aparentemente, vuestra salud bucodental esté en las mejores condiciones, es fundamental acudir periódicamente a la revisión. Así, durante la visita, el odontólogo podrá verificar el estado en el que se encuentra vuestra boca, anticiparse a posibles problemas futuros y ponerle tratamiento a los existentes.

  6. Realizar una limpieza dental anual
    Ni siquiera la higiene más rigurosa es capaz de combatir el 100% del sarro que se deposita en nuestros dientes, algo para lo que es necesario una limpieza por parte de profesionales. La limpieza dental también favorece la prevención de la gingivitis, la caries y el mal aliento.

Una buena salud dental, factor clave para prevenir la diabetes infantil

La semana pasada se celebró el Día Mundial de la Diabetes, el 14 de Noviembre concretamente, y desde la Clínica Dental Infantil Navarro Soto queremos destacar la importancia de controlar y prevenir la diabetes a través del cuidado de la salud bucodental. La diabetes es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia. Los niños diabéticos presentan hiperglucemia (cantidad excesiva de glucosa en sangre) como resultado de deficiencias en la secreción de insulina (diabetes tipo 1), en la resistencia a la insulina (diabetes tipo 2), o en ambas.

 
Según los estudios, hay una relación bidireccional entre la salud oral y la diabetes: si se padece una infección de encías, el riesgo de desarrollar diabetes es un 20-30% mayor, y aquellos que sufren diabetes son 1,5 veces más propensos a padecer una enfermedad periodontal. No obstante, como aspecto positivo, se ha constatado que, una buena salud oral puede mejorar los niveles de azúcar en sangre. Por ello, mantener una correcta salud bucodental es un factor clave para su prevención.
 
En cuanto a la caries, no se ha podido demostrar una relación clara con la diabetes. Lo que sí han demostrado algunos estudios es que los niños diabéticos tienen un menor flujo salival en reposo, lo que podría favorecer la aparición de caries, y en cuanto a la flora bucal se ha observado un aumento de hongos respecto a niños no diabéticos. Por ello, aparte de llevar una buena higiene bucodental diaria, recomendamos acudir periódicamente al dentista. 

Las revisiones dentales regulares contribuyen a detectar precozmente el desarrollo futuro de la diabetes, ante la presencia de problemas en las encías. Además, para los pequeños que ya sufren de este cuadro, la instauración de un plan preventivo a nivel bucodental es fundamental. Con ello conseguiremos ayudarles a mantener un buen control de su diabetes, evitando la aparición de complicaciones.

Si tu hijo/a sufre de diabetes y/o de la enfermedad de las encías, no dudes en acudir a nuestro centro. Somos una clínica orientada a la atención odontológica integral de niños y seguro que podemos ayudaros.

El peligro de compartir cepillo de dientes

¿Alguna vez has compartido tu cepillo de dientes con tu hijo? El problema de compartir cepillo de dientes es que no nos damos cuenta de que no se trata solamente de un tema de higiene, sino también de un tema sanitario.

No importa qué tan cuidadosos seamos con nuestra higiene dental, miles de bacterias y hongos viven siempre en la boca por ser un ambiente húmedo. Al cepillarnos los dientes, muchos de estos microorganismos se quedan en las cerdas del cepillo. Si compartimos el cepillo de dientes con alguien, sumamos todas las bacterias que tenemos en la boca con las de esa persona. En consecuencia, incrementamos ampliamente el riesgo de contraer alguna enfermedad o infección.

Compartiendo este objeto personal, tendremos más posibilidades de padecer patologías, tales como:

  • Caries
  • Hongos
  • Gingivitis
  • Herpes
  • Otras enfermedades infecto-contagiosas, como la hepatitis.

Por ello,  el cepillo de dientes debe ser tratado como lo que es: un objeto de higiene personal. Es decir, intransferible. Entonces, ¿qué hacer si a ti, a tu hijo o a tu pareja se le ha olvidado el cepillo de dientes? Ya que no podéis usar el del otro, recomendamos masticar un chicle sin azúcar y/o enjuagar con un colutorio y pasar un poco de hilo dental.

Chuparse el pulgar

Chuparse el pulgar es un reflejo natural en los bebés que les hace sentirse seguros y contentos. Además, chuparse los dedos u otros objetos es una conducta que les ayuda a conocer el mundo que les rodea. Los niños pequeños también pueden chuparse para calmarse y dormirse antes. Los chupetes pueden ejercer, esencialmente, el mismo efecto en los dientes que chuparse el pulgar, pero suele ser un hábito más fácil de romper.

Por regla general, los niños de edades comprendidas entre los dos y cuatro años de edad dejan de succionar los dedos, o en el momento en que los dientes frontales permanentes están listos para salir. No obstante, si con la aparición de los dientes permanentes el niño sigue con esta costumbre, se puede ver afectada la adaptación de los mismos y el buen desarrollo de la boca. Asimismo, si los niños se meten el pulgar en la boca pasivamente, tienen menos probabilidades de tener dificultades que los que succionan el pulgar enérgicamente. Si observas cambios en los dientes de leche del niño o te preocupa su costumbre de chuparse el pulgar, no dudes en consultarlo con el dentista.

Consejos para ayudar a tu hijo a romper con la costumbre de chuparse el pulgar:

  • Elogia a tu hijo por no succionar.
  • La mayoría de las veces los niños se chupan el pulgar cuando se sienten inseguros o necesitan ganar en comodidad. Céntrate en corregir la causa de la ansiedad y proporciónale consuelo.
  • En caso de un niño algo mayor, implíquele en la elección del método para romper con la costumbre.
  • El dentista puede ayudar a tu hijo explicándole bien lo que podría suceder si no deja de chuparse el pulgar.
Si los consejos anteriores no funcionan el odontopediatra podrá recomendarle  también una medicina amarga para cubrir el pulgar o bien el uso de un aparato bucal en una fase temprana del crecimiento corporal u óseo.

6 tips para que el verano no dañe la salud bucodental de tus hijos

La llegada del verano rompe con la rutina de los más pequeños y lo que menos nos gustaría es que volvieran de vacaciones con problemas bucales. Para evitarlo, desde nuestra clínica recomendamos seguir los siguientes consejos:

  • ¡Cuidado con los helados y refrescos ya que aumentan el riesgo de caries! Los niños deberían llevar una alimentación sana y equilibrada que permita un correcto equilibrio de nutrientes y que repercuta en la buena salud bucal.
  • ¡Evitar el estrés, para prevenir hábitos nerviosos! Preparar maletas, llegar a tiempo al aeropuerto, desplazamientos, etc. hacen que los niños se sientan nerviosos y que tengan gestos nerviosos (como morderse las uñas), que a la larga ocasionan lesiones, tanto a los dientes como a nivel de la articulación de la boca
  • ¡Hay que beber mucha agua y mantener una dieta rica en frutas y verduras! De esta forma evitaremos problemas de deshidratación y sequedad bucal que puede provocar caries y enfermedad de las encías.
  • Cepillado. No importa si estáis en la playa o fuera de casa, hay que cepillarse los dientes después de cada comida. Si no lleváis los cepillos, recomendamos beber agua o masticar chicle sin azúcar. Os ayudará a salivar y a reducir el riesgo de caries.
  • Férula para los pacientes con bruxismo. Es muy importante que aquellos que sufren de bruxismo (rechinar o apretar los dientes) no se olviden de su férula de descarga para no dañar su salud dental.
  • Urgencias dentales. Los peques están muy expuestos a tener accidentes. Recuerda que cualquier lesión o herida que pueda aparecer debe ser tratada lo antes posible para evitar que desemboque en problemas más serios y soluciones más costosas.

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7 hábitos que dañan los dientes de los niños

El cuidado de la boca no empieza con la primera caries. Es importante vigilar la salud de los dientes desde el primer momento. Pues, prevenir problemas dentales es mucho más sencillo que curarlos. Como padres tenemos el deber de enseñarles los buenos hábitos de higiene bucal, pero también debemos ayudarles a eliminar los malos hábitos que dañan sus dientes. Nuestro ejemplo, como en todo, es imprescindible.

Para que tu peque disfrute de una buena salud dental, hemos de evitar los siguientes hábitos:

  • Chuparse el dedo. Para los bebés y niños pequeños, chuparse el dedo es algo normal. Lo hacen desde que están en el útero y hasta los tres años. A partir de entonces pueden surgir numerosos problemas como deformación del paladar, desplazamiento de los dientes anteriores y posteriores, etc. Por eso es fundamental tratar de retirar este hábito lo antes posible.
  • Usar el chupete demasiado tiempo. Los dentistas recomendamos retirar el chupete antes de los dos años de edad para evitar que provoque la desviación de los dientes delanteros, provocando la mordida abierta.
  • Morder lápices, bolígrafos u otros objetos. Es un hábito muy nocivo, tanto para los niños como para los adultos, ya que introduce bacterias en la boca y desgasta la superficie del diente de forma prematura lo que puede dar lugar a fracturas.
  • Emplear pastas de dientes con excesivo flúor para su edad. El exceso de flúor puede provocar fluorosis, una condición que crea manchas blancas o marrones en los dientes de los niños. Los niños siempre tienen que usar una pasta de dientes especial para ellos, con la dosis de flúor adecuada para su edad.
  • Consumo excesivo de bebidas gaseosas y de dulces. Los dulces, los refrescos y las bebidas azucaradas son muy perjudiciales para los dientes de los adultos y, sobre todo, de los niños. Por ello es importante, que tras la ingesta de este tipo de alimentos el niño se cepille los dientes.
  • Morderse las uñas. El hábito de morderse las uñas aumenta considerablemente el riesgo de padecer bruxismo, que a su vez desembocará en sensibilidad dental y dolor facial.
  • Descuidar las visitas al dentista. Ir al dentista cuando los niños ya tienen caries es algo que habría que evitar. Siempre es mejor prevenir cualquier problema bucodental acudiendo con regularidad al dentista de confianza.

7 vitaminas y minerales que tu niño necesita para tener una boca sana

Para que tu peque pueda disfrutar de una salud bucodental óptima, deberías asegurarte de que su dieta contenga los siguientes ingredientes:

Calcio
El calcio ayuda a endurecer el esmalte y fortalecer la mandíbula.
Qué comer: además de la leche, otras buenas fuentes de calcio incluyen el queso, yogurt, brócoli y salmón.

Vitamina D
La vitamina D ayuda a que el cuerpo absorba el calcio a la vez que aumenta la densidad mineral ósea.
Qué comer: el cuerpo produce vitamina D de manera natural al exponerse al sol, pero también hay comidas y bebidas fortificadas con vitamina D, como la leche, el jugo de naranja y los cereales.

Vitamina C
La vitamina C fortalece las encías y el tejido blando en la boca. Puede brindar protección contra la gingivitis y puede evitar que se le aflojen los dientes.
Qué comer: las frutas cítricas son ricas en vitamina C, pero también puedes encontrarla en la patata y en los vegetales de hoja.

Potasio
Al igual que la vitamina D, el potasio mejora la densidad mineral ósea. También trabaja con el magnesio para evitar que la sangre se torne demasiado ácida, lo que puede hacer filtrar el calcio de sus huesos y dientes.
Qué comer: plátanos, alubias, tomates, acelgas, patatas, batata, aguacate, ciruela pasa.

Fósforo
El fósforo se complementa con el calcio para fortalecer los huesos y los dientes.
Qué comer: se puede encontrar en las sardinas, el bacalao, el camarón, el atún y el salmón. Así como en la soja, las lentejas y la semilla de calabaza.

Vitamina K
Considere a esta vitamina como un escudo. Ayuda a inhibir las sustancias que rompen el hueso.
Qué comer: comer vegetales verdes, como col rizada, repollo y espinaca, puede ayudarle a aumentar los niveles de vitamina K.

Vitamina A
Esta vitamina ayuda a mantener las membranas mucosas saludables. Previene la boca seca y ayuda a la boca a cicatrizar rápidamente.
Qué comer: para lograr encías y dientes fuertes, es conveniente consumir mucho pescado, yema de huevo e hígado. También vegetales de hojas verdes, como la espinaca, col rizada y col berza, o frutas de color naranja, como naranjas, albaricoque, melón, calabaza, zanahoria y batata.

Ortodoncia interceptiva

Todos los padres buscamos lo mejor para nuestros hijos, especialmente cuando se trata de algo que les podría afectar cuando sean mayores. Muchos observamos cómo se desarrolla la cara y la dentición de nuestros peques y a veces, nos preguntamos si requerirá de un tratamiento de ortodoncia.

¿Pero qué es la ortodoncia interceptiva?

La ortodoncia interceptiva es el nombre que utilizamos los odontólogos para referirnos a la ortodoncia infantil. La llamamos así porque pretende “interceptar” el proceso de crecimiento de la estructura maxilofacial y adelantarse a los problemas de oclusión y mordida que el niño desarrollará cuando haya finalizado su fase de crecimiento.

Los profesionales aconsejamos comenzar los tratamientos de ortodoncia interceptiva cuando en la boca del niño ya han salidos los incisivos superiores e inferiores definitivos. Esto suele ocurrir en torno a los 7 años de edad en la mayoría de los casos.

Tipos de ortodoncia interceptiva

Dependiendo del problema que se quiera corregir, habrá que recurrir a uno de estos tratamientos:

  • Máscara de tracción extraoral: dispositivo que no provoca dolor y cuya misión es estimular el desarrollo del hueso maxilar o de la mandíbula, mediante una presión originada exteriormente en el mentón y en la frente del niño.
  • Disyuntor y expansor palatino: se utiliza para corregir problemas de paladar, cuando éste se está desarrollando de forma anormal.
  • Motion o Carriere appliance para correcciones sagitales severas.
Es importante señalar que un tratamiento temprano no se aplica a todos los problemas ortodóncicos; sin embargo, puede ayudar en ciertos casos. Dos condiciones que requieren una intervención temprana son las mordidas cruzadas y los dientes delanteros sobresaliendo o muy retruidos.Una mordida cruzada puede causar que las mandíbulas crezcan irregularmente. Unos dientes delanteros que sobresalen pueden ser fracturados o dañados en un accidente con relativa facilidad.

La ortodoncia con brackets tradicionales se aplica cuando el niño ya ha perdido todos sus dientes de leche, normalmente sobre los 12 o 13 años. Si se ha seguido correctamente el tratamiento previo de ortodoncia interceptiva, la ortodoncia con brackets necesaria, cuando tenga su dentición definitiva, será mucho menos compleja.

9 consejos para evitar la sensibilidad dental

La sensibilidad dental puede llegar a ser muy molesta para quien la padece, sobre todo para los más pequeños. Esta sensación sucede al tomar algo muy frío, caliente e incluso ácido, y puede alterar en gran medida la calidad de vida del que la sufre. Para prevenir los síntomas, toma nota de estos nueve consejos.

  1. Recomendamos cepillarse los dientes con un cepillo suave para prevenir la abrasión del esmalte y la retracción de encías.
  2. Hay que evitar en la medida de lo posible alimentos ácidos que pueden desgastar el esmalte del diente, como zumos de frutas, refrescos, aliños de ensaladas con vinagre, etc..
  3. Evitar los cambios bruscos de temperatura en las comidas y bebidas.
  4. Utilizar dentífricos y enjuagues bucales especialmente diseñados para ayudar a reducir la sensibilidad dental. Además de aliviar las molestias de los dientes, ayudan a reforzar el esmalte.
  5. Evaluar la posibilidad de aplicar un barniz de flúor para proteger la dentadura. Este método reduce la sensibilidad temporalmente, además de fortalecer los dientes.
  6. En el caso de la sensibilidad provocada por el bruxismo, el tratamiento más efectivo es utilizar una férula nocturna durante las horas de sueño que proteja los dientes del contacto.
  7. Evitar utilizar los dientes para abrir o cortar objetos, así como morder lápices, uñas, palillos, etc.
  8. En invierno hay que abrigar siempre bien la zona de la garganta, mantener la boca cerrada mientras paseamos o cubrirla con la bufanda para evitar que el aire frío contacte con los dientes.
  9. Si las molestias continúan y se acentúan, es importante acudir al dentista para descartar problemas más graves que puedan derivar en afecciones bucales severas.