¿Deben los niños realizarse limpiezas dentales?

¿Deben los niños realizarse limpiezas dentales?
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La mayoría de las personas ha tenido la percepción de que ir al dentista no es la mejor experiencia que uno puede tener. No obstante, gracias a los avances tecnológicos y la atención especializada y personalizada, esta experiencia ha cambiado de forma muy significativa, tanto para los mayores como para los niños. Para los más pequeños el ir al dentista debe ser sinónimo de que van a un lugar cómodo y seguro; un sitio donde serán tratados de manera amable y donde el único objetivo de su visita es su salud y bienestar.

Los adultos ya conocemos los beneficios de hacernos un par de veces al año una limpieza dental profesional, sin embargo, ¿es recomendable hacérsela a un niño? ¿a partir de cuándo? ¿porqué se la tendría que hacer?

La limpieza dental es un procedimiento y hábito sumamente sencillo y completamente seguro, da igual la edad. Una vez que erupcionan las primeras piezas dentarias temporales, ya es posible que niño acumule placa bacteriana o sarro y es conveniente su remoción o eliminación. El dentista es el único especialista calificado para determinar si el pequeño necesita una limpieza dental o, en su defecto, algún procedimiento adicional. Usualmente, la limpieza se recomienda por la acumulación de placa y/o sarro en los dientes y, también, por las tinciones que no se han podido eliminar con el cepillo dental manual o eléctrico. Se trata de unas manchas anaranjadas, negras o verdosas, de origen bacteriano que recubren el margen del diente que está cerca de la encía. Estas manchas no tienen que ver con la caries (el diente no está socavado ni erosionado), pero la coloración es ciertamente desagradable y suele ser muy persistente y de difícil eliminación por si solo.

En cuanto al sarro, no es extraño encontrarlo en niños de 6-7 años en adelante, en la parte de los incisivos inferiores que miran hacia la lengua. Ahí desembocan unas glándulas salivales que hacen que el calcio se deposite justo en esos dientes. Si esto sucede con frecuencia, hay que tener en cuenta dos cosas:
  • variar la posición del cepillo de dientes para acceder bien a esas superficies,
  • revisar si el niño está respirando por la boca, sobre todo de noche, porque la respiración bucal reseca la boca y hace que la placa se quede mucho más adherida al diente.
Las revisiones semestrales son muy importantes para que el odontólogo detecte estos problemas, evalúe las causas y las elimine, para conservar siempre la boca del pequeño en perfecto estado. Si tienes cualquier pregunta sobre este tema, no dudes en llamarnos al 968 20 19 26 / 968 90 88 80 o mandarnos un correo electrónico a [email protected]. Como siempre, estaremos encantados de atender vuestras consultas.