Cómo cuidar la salud dental en Navidades

Las Navidades están a la vuelta de la esquina. Es una de las épocas más especiales para los niños. Es tiempo de regalos, celebraciones, de comidas y cenas que finalizan con largas sobremesas plagadas de dulces. Si los mayores cometemos excesos, los niños todavía más. Y por eso se hace muy importante extremar la prevención y el cuidado de su salud bucodental.  A continuación os vamos a dar una serie de consejos que os ayudarán a prevenir la aparición de enfermedades dentales.

Puede parecer contradictorio, pero en cuanto a la salud dental, es más saludable tomar el turrón duro que el turrón blando. Esto se debe, sobre todo, porque el turrón duro está hecho con ingredientes bajos en componentes de azúcares, como las almendras, la miel o la clara de huevo entre otros. No obstante, hay que llevar cuidado puesto que puede llegar a quebrar alguna pieza dental o dañar incluso algún empaste o aparato de ortodoncia en el caso de que se lleve puesto.

Igualmente, hay que prestar atención a los dulces blandos, ya que suelen ser muy pegajosos. En el caso de que tu niño lleve una ortodoncia, debería evitar, siempre que pueda, la ingesta de esta clase de dulces. Son muy perjudiciales y pueden llegar a  afectar incluso las encías.

En cuanto a las bebidas, hemos de recordar que la mayoría de los zumos industriales llevan azúcares añadidos y lo mejor sería sustituirlos por zumos exprimidos. Además, recomendamos evitar los refrescos porque llevan ingrediente especialmente destructivos, como el ácido fosfórico y el ácido cítrico. Éstos, atacan el esmalte de los dientes, cambian su color, los debilitan y además inciden en la formación de caries.

Como no, es importantísimo no descuidar la higiene en estos días, y no saltarse el cepillado después de las comidas, y sobre todo antes de irse a la cama.

El riesgo de sufrir periodontitis se multiplica por 3 en pacientes diabéticos

La diabetes ha sido confirmada de manera inequívoca como factor de riesgo de la enfermedad periodontal. Tal y como asegura el presidente del Consejo General de Dentistas, Óscar Castro Reino, en marco del Día Mundial de la Diabetes que cada año se celebra el 14 de noviembre, “el riesgo de que los pacientes diabéticos sufran periodontitis se multiplica por tres”.

La diabetes está aumentando en todo el mundo y principalmente se debe al incremento del sobrepeso, de la obesidad y por falta de ejercicio físico. De hecho, se calcula que dentro de 20 años esta patología afectará a 642 millones de personas al nivel mundial, según indican desde el consejo.

Desde nuestra clínica ya habíamos advertido en varias ocasiones que la relación entre la salud de las encías y la diabetes era bidireccional. Pues, por un lado la enfermedad periodontal tiene influencia en la diabetes, empeorando su adecuado control. En este sentido, varios estudios han señalado que las complicaciones de la diabetes están asociadas a la severidad de esta enfermedad dental.

Por otro lado, tanto la diabetes infantil tipo 1, como la tipo 2 en adultos, empeoran el estado periodontal. En ambas patologías los procesos inflamatorios están aumentados y ello explica que se produzcan importantes alteraciones microvasculares que hacen que la presencia de uno de los dos afecte y empeore el cuadro de la otra enfermedad.

El Consejo General de Dentistas insiste en la importancia de que los pacientes diabéticos acudan a revisiones periódicas con el dentista, puesto que mantener una correcta salud e higiene bucodental reducen el riesgo de desarrollar periodontitis, la acumulación de placa bacteriana y la aparición de úlceras orales persistentes.

En este sentido, el presidente del Consejo destaca “que la relación entre diabetes y periodontitis es un ejemplo más de que el dentista tiene que cuidar, no solamente la salud bucodental, sino también la salud general de sus pacientes”.

Cómo cuidar la salud bucodental en invierno

El invierno está a la vuelta de la esquina. Llega el frío y las bajas temperaturas, algo que puede suponer un riesgo añadido para la salud bucodental, tanto de los niños como de los mayores. El frío provoca dolor de dientes, sensibilidad dental, grietas en los labios e irritación de garganta.

Las bajas temperaturas no pueden ser una excusa para descuidar la higiene bucodental. En la época invernal, al igual que el resto del año, mantener hábitos de limpieza es fundamental: cepillarse después de cada comida, utilizar seda dental, colutorios, etc.

Es preferible evitar comidas y bebidas excesivamente calientes o frías. Las piezas dentales se pueden ver afectadas por los cambios bruscos de temperatura, aparte de que aumenta la sensibilidad dental. Para prevenirla, es aconsejable usar un dentífrico específico contra el frío y la sensibilidad.

En cuanto a la alimentación, hay productos beneficiosos y otros no tanto. Entre los primeros, pescados como el salmón, por su alto contenido en omega 3, lácteos que contienen calcio y fósforo que protegen el esmalte, legumbres que gracias a la vitamina B ayudan a prevenir fisuras en los labios, y, en general, verduras y frutas, especialmente, manzana o pera. Sin embargo, debemos tener más cuidado con alimentos de plena temporada como la granada, o de fuerte colorido, como la remolacha o los arándanos, porque pueden manchar u oscurecer el esmalte. También pueden alterar el color de nuestra sonrisa bebidas como el café o el té.

A la hora de vestiros, os recomendamos llevar siempre una bufanda. Taparse la boca con la bufanda durante el invierno puede ayudarnos a evitar problemas de garganta, de sensibilidad dental y de sequedad en los labios. Para prevenir la sequedad o la deshidratación labial, es imprescindible usar un buen labial a diario.

Y por último, pero no menos importante, os aconsejamos acudir a vuestro dentista de confianza de forma periódica para realizar revisiones y prevenir.

Onicofagia o el hábito de comerse las uñas

Onicofagia, o el hábito de comerse las uñas, es un trastorno de control de impulsos que provoca que se muerdan las uñas de los dedos y la piel de alrededor de ellas, normalmente cuando se está ansioso o nervioso. Se trata de un acto auto-calmante o una manera de mantenerse en alerta, y es muy habitual en niños de todas las edades.

Las consecuencias de este hábito son numerosas y muy perjudiciales para la salud. Aparte de darles una forma muy poco estética a las uñas, los pequeños pueden sufrir dolor si se muerden excesivamente. Debido a la cantidad de bacterias que hay debajo de las uñas, también corren el riesgo de contraer alguna enfermedad o, como mínimo, un malestar digestivo. Y por último, pero no menos importante, su salud dental se puede ver muy afectada.

Las uñas son un elemento duro que los dientes no deberían morder. Si el hábito de morderlas es continuado, lo más probable es que las piezas dentales terminen astillándose o, incluso, rompiéndose. Aparte, comerse las uñas también causa estrés a las encías y, a largo plazo, esto puede provocar enfermedad periodontal que puede llegar a conllevar la pérdida de dientes.

Para evitar este hábito tan nocivo, existen algunos esmaltes amargos que pueden ser de ayuda. No obstante, si se trata de un trastorno extremo, lo ideal es acudir a un especialista que pueda ayudarnos a eliminar estas rutinas. Como siempre, el principal consejo es acudir al dentista periódicamente y explicarle sinceramente todos los hábitos que el niño lleva a cabo y que pueden dañar las piezas dentales o su salud bucodental. En el caso de que ya exista algún tipo de daño, el odontólogo sabrá cómo repararlo ofreciendo tratamientos personalizados y pertinentes.

La higiene bucal

Una buena higiene bucodental debería comenzar a una edad más temprana de lo que normalmente se suele pensar. La limpieza dental infantil, junto a la adquisición del hábito de su mantenimiento, hará que el adulto pueda conservar sus dientes para toda la vida. Es muy importante que la práctica de la higiene bucal se inicie en el recién nacido (sin esperar a que aparezcan las primeras piezas dentarias) mediante una gasa de algodón humedecida en agua potable.

Los profesionales insistimos mucho en este aspecto por dos razones: una de ellas, obviamente, es para mantener la boca del bebé limpia de restos, y otra, es la de ir acostumbrándole a este hábito. La mayoría de los padres no inician la higiene bucal de sus hijos hasta cerca de los dos años (edad en la que ya se pueden empezar a usar los cepillos dentales), generalmente por desconocimiento. Y muchas veces puede que a esa edad ya hayan aparecido las primeras caries.

Para que esta rutina se convierta en imprescindible en el día a día de cualquier bebé o niño, conviene realizarla de la forma más amena posible:

• Momento ideal. Realizar la higiene en un momento en el que el niño esté relajado y de buen humor, y no esperar al momento previo de ir a la cama que es cuando está más cansado o dormido.

• Hacerle partícipe. Se pueden preseleccionar los cepillos que consideremos adecuados y dejarle a ellos escoger cuál o cuáles quiere usar. Si el cepillo tiene su color o su personaje favorito, le entusiasmará más cepillarse los dientes.

• Incentivar. Proponer una actividad agradable para el niño, no a modo de chantaje ni recompensa, sino como un incentivo para hacer después del cepillado.

• Evitar amenazas, castigos y argumentos negativos. Siempre es más recomendable mostrar el lado positivo del cepillado: Nos cepillamos para cuidarnos, igual como hacemos con el cabello…

• Juguete exclusivo. Reservar un juguete para la hora del cepillado. Se puede usar una marioneta, un muñeco o algún objeto interesante con el que el niño sólo pueda jugar durante cepillado los dientes.

7 consejos para mantener unos dientes sanos en verano

Las actividades al aire libre y los cambios de hábitos en la época estival pueden afectar a la salud de los dientes. ¿Cómo cuidar la salud bucal de los niños en vacaciones? A continuación te ofrecemos varios consejos:

  1. Cuidar la higiene. En verano hemos de ser incluso más rigurosos con el cuidado dental que durante el resto del año. Las altas temperaturas favorecen la proliferación de los microorganismos y el cloro de las piscinas favorece la acumulación de sarro y daña nuestras encías.
  2. Visitar al dentista. Hemos de aprovechar el descanso laboral y escolar para organizar una cita con el dentista de confianza. Esto ayudará a que los peques vivan con naturalidad las revisiones periódicas y sigan nuestro ejemplo.
  3. Evitar los traumatismos. Hay que llevar cuidado con las actividades al aire libre ya que los traumatismos aumenten de forma significativa en esta época del año. En el caso de que se haya roto total o parcialmente un diente, es fundamental acudir a un odontólogo dentro de las dos primeras horas para intentar minimizar los daños y recuperar, si es posible, el diente.
  4. Beber agua. El calor y las actividades al aire libre favorecen la deshidratación y reducen la producción de saliva, por lo que la boca pierde su acción protectora frente a las bacterias. Hemos de procurar que los niños beban agua de forma regular, aunque no tengan sed, evitando el consumo de refrescos y zumos azucarados.
  5. Evitar las bebidas excesivamente frías. Las elevadas temperaturas en contraste con el frío de los helados, de los granizados, etc., favorece la sensibilidad dental.
  6. Mantener una dieta sana, rica en frutas y hortalizas frescas. La gran variedad de frutas de temporada ayudará a los más pequeños a mantenerse hidratados, aunque no hemos de olvidar que los zumos de cítricos hay que beberlos con ayuda de una pajita, con el fin de evitar la desmineralización de los dientes.
  7. Reducir el consumo de helados y chuches puesto que, como todo alimento con un alto contenido en azúcares, elevan la posibilidad de aparición de caries.

 

7 vitaminas y minerales que necesita la boca de tu hijo

Es muy importante que la dieta de los niños contenga ciertos ingredientes para alcanzar una salud dental óptima.

Calcio
El calcio es imprescindible para los dientes. Ayuda a endurecer su esmalte y fortalecer la mandíbula. Los derivados lácteos son la fuente más importante de calcio, pero también lo podemos encontrar en vegetales de hojas verdes, almendras, nueces de Brasil, etc.

Vitamina D
La vitamina D ayuda a que el cuerpo absorba el calcio, a la vez que aumenta la densidad mineral ósea. De modo que es vital tomar la cantidad adecuada de esta vitamina para sacar el mayor provecho de la ingesta de calcio. El cuerpo humano la produce de manera natural, al exponerse a la luz solar, pero la podemos obtener también de alimentos enriquecidos con ella, tales como la leche, margarina, pastas, cereales, etc.

Potasio
El potasio mejora la densidad mineral ósea al igual que la vitamina D. También evita que la sangre se vuelva demasiado ácida, lo que puede hacer filtrar el calcio de los huesos y dientes. Los plátanos son una conocida fuente de potasio, así como tomates, patatas, aguacates, acelgas y pasas.

Fósforo
El fósforo se complementa con el calcio para fortalecer los huesos y los dientes. En general se encuentra en alimentos de origen animal: mariscos, carne de res, cerdo, pollo o pescado (atún, salmón, sardinas). En cuanto a los vegetales, lo tenemos en soja, lentejas y semillas de calabaza.

Vitamina K
Esta vitamina ayuda a inhibir las sustancias que rompen el hueso y los dientes. Se recomienda comer vegetales de hoja, como col rizada, repollo, espinaca, perejil, brócoli y coles de Bruselas para aumentar sus niveles.

Vitamina C
La vitamina C fortalece las encías y el tejido blando en la boca. Brinda protección contra la gingivitis, la etapa previa a la enfermedad de las encías, y evita que se aflojen los dientes. Las frutas cítricas son ricas en vitamina C, pero también podemos encontrarla en la patata y en los vegetales de hoja.

Vitamina A
Esta vitamina ayuda a mantener las membranas mucosas saludables. Previene la boca seca y ayuda a la boca a cicatrizar rápidamente. Para lograr encías y dientes fuertes, consuma mucho pescado, yema de huevo e hígado. También se encuentra en vegetales de hojas verdes o en frutas de color naranja: albaricoque, melón, calabaza, zanahoria y batata.

Erosión dental en niños

La erosión dental o erosión ácida corresponde a la pérdida irreversible de los tejidos superficiales del diente. Se debe exclusivamente a la acción química de ácidos, donde no participan las bacterias. Podemos decir que se trata de una afección común a nivel mundial, afectando especialmente a la población infantil por el alto consumo de bebidas ácidas y carbonatadas. En este caso el desgaste erosivo es más pronunciado en dientes temporarios que en los dientes permanentes, debido a que los dientes temporarios tienen menor contenido mineral que el esmalte de un diente definitivo.

Entre los principales factores de riesgo se pueden mencionar:
• El consumo frecuente y abundante de los productos alimenticios y bebidas erosivas, que es uno de los temas de principal preocupación de los odontólogos y odontopediatras. También se deben tener en cuenta factores como el comportamiento inusual que se puede dar en los niños en los hábitos de ingerir bebidas ácidas (como, por ejemplo, agitar en la boca bebidas carbonatadas), que incrementan el daño erosivo.
• El reflujo gastroesofágico, que también puede afectar a los niños.
• La ingesta de medicamentos, que pueden disminuir la secreción salival y el pH.
• Vómitos.

Prevención de la erosión dental:
Es aconsejable evitar que los peques coman y beban alimentos y bebidas ácidas durante el día, limitando su consumo preferiblemente a las comidas principales.
En el caso de las bebidas, deberían acostumbrarse a tomarlas con pajita. De esta forma el líquido está menos en contacto con los dientes.
Es muy importante que se cepillen los dientes al menos dos veces al día, usando pasta de dientes con flúor.
Masticar chicle sin azúcar, también ayuda a neutralizar los efectos de los ácidos, ya que estimula la secreción de saliva neutralizando así la acción de los ácidos.

Para más información, no dudes en acudir a nuestra clínica o contactar con nosotros.

Cosas que debes saber sobre tu cepillo de dientes

En este artículo te daremos datos realmente asombrosos sobre el cepillo de dientes. Quizás le restes importancia a este utensilio tan personal, pero estamos seguros de que, a partir de ahora, empezarás a prestarle más atención.

El cepillo de dientes es un instrumento vital en nuestro aseo cotidiano y debe ser tratado con mucho respeto, ya que es un potencial foco de gérmenes y bacterias. Los estafilococos, las bacterias coliformes y las levaduras que alberga la boca se transfieren al cepillo cuando lo usamos. Además el cepillo no sólo está expuesto a las bacterias bucales, sino también a otros microorganismos que suelen habitar en el baño.

Para evitar la proliferación de microorganismos, hemos de dejarlo siempre en posición vertical para que se seque lo más rápido posible. Tenerlo en un estuche, con el objetivo de que no se llene de bacterias, es contraproducente.

Si en casa somos varios y todos ponemos el cepillo en el mismo vaso o recipiente, trataremos de que estén lo más separados posibles, para que las bacterias no pasen de uno a otro.

Aunque no lo veamos desgastado, es preciso sustituirlo periódicamente. Por ejemplo, si se ha tenido alguna enfermedad o brote, si el baño es muy húmedo o si se ha compartido, etc. En condiciones “normales” no hay que dejar pasar más de tres meses de uso.

Otra cuestión muy importante es que cada persona debería tener una herramienta de limpieza acorde a sus necesidades. Si bien no se confeccionan a medida, como un traje, existen decenas de modelos: más blandos, más duros, ergonómicos, de plástico, de goma, etc. Si, por ejemplo, tienes encías sensibles y usas un cepillo de cerdas muy gruesas puedes provocar un sangrado. Por el contrario, si las encías son más fuertes y se emplea un cepillo con cerdas suaves la eficacia del cepillado será menor.

¿Cómo prevenir la caries en niños?

El problema bucodental más frecuente entre los niños es la caries. La aparición de la caries dental puede ser debida a múltiples factores, pero las principales causas de su aparición son la dieta, con un exceso de productos azucarados, así como los malos hábitos de limpieza.

Los niños son el grupo con mayor riesgo de padecer esta enfermedad progresiva, por eso es muy importante que los padres cuiden la higiene bucal de sus hijos desde que empiezan a comer sus primeros alimentos y sobre todo con la salida de los primeros dientes.

Desde nuestra clínica ofrecemos 6 consejos para prevenir la caries en niños:

  • Lavar los dientes todos los días, al menos 2 veces al día, sobre todo antes de dormir. Es importante que la pasta de dientes contenga flúor (en su justa medida), actuando como un escudo protector. Para niños menores de 3 años, podemos limpiar las encías y la lengua con una gasa o con un cepillo de dientes con cerdas suaves, y siempre con una cantidad pequeña de crema dental infantil.
  • Prevenir la caries del biberón evitando líquidos y zumos industriales, que el niño se duerma con el biberón o el chupete, untando el chupete en azúcar o miel, etc.
  • Llevar una dieta sana, comiendo alimentos ricos en fibra y frutas. Además, evitar que coman entre horas.
  • Asegurarse de que consuman bastante agua, sobre todo la que contiene flúor.
  • Evitar la ingesta de dulces y “chuches”. Cuanto más dulces coman, mayor probabilidad de que aparezcan caries. Además, tener caries en los dientes de leche, aumenta considerablemente la probabilidad de su desarrollo en los dientes definitivos.
  • Las visitas al dentista ayudan a detectar y controlar los problemas bucales, sobre todo las infecciones de la caries. Para prevenirlas, desde nuestra clínica recomendamos, acudir al dentista no más tarde de la erupción de los primeros molares, que suele ser a los 18 meses aproximadamente. A partir de la primera visita, es recomendable que el pequeño acuda al dentista cada seis meses.