La salud bucodental ayuda a reducir las complicaciones asociadas a la diabetes

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Con motivo del Día Mundial de la Diabetes, el Consejo General de Dentistas destaca que una buena salud bucodental ayuda a reducir las complicaciones asociadas a esta enfermedad (como la periodontitis, el exceso de acumulación de placa bacteriana o las úlceras orales persistentes).

Diversos estudios han demostrado que hay una relación directa entre diabetes y enfermedad periodental y que ésta, además, es bidireccional. Esto significa que la enfermedad periodental puede perjudicar el control de la glucemia y que, a la vez, la diabetes contribuye a aumentar el riesgo de sufrir enfermedades periodentales.

Según el Consejo, los pacientes con enfermedad periodental podrían tener diabetes de tipo 2 con mayor frecuencia que aquellos con las encías sanas, teniendo también un mayor riesgo de sufrir las complicaciones asociadas a la misma.

Por su parte, los diabéticos con periodontitis avanzada tendrían un riesgo de sufrir complicaciones vasculorrenales y cardiovasculares severas tres veces mayor que los diabéticos sin periodontitis.

Por tanto, el Consejo General de Dentistas recomienda a todas las personas en general, y a las que padecen diabetes en particular, extremar su higiene bucodental cepillándose los dientes al menos tres veces al día durante tres minutos cada vez, utilizar seda dental y colutorios de manera regular, consumir alimentos saludables como fruta, verduras de hojas verdes o leche, evitar el tabaco, y acudir al dentista de manera periódica, al menos dos veces al año.

Desde nuestra clínica nos gustaría hacer una especial referencia a los niños con diabetes. En España se estima que existen aproximadamente 30.000 casos en niños menores de 15 años y cada año se producen unos 1.100 casos nuevos. Para prevenir tanto la diabetes como problemas dentales, es necesario que los niños disfruten de una alimentación saludable, así como de actividad física, evitando que lleven una vida sedentaria. Necesitan una dieta rica en fibras y pobre en azúcares, y como no, una serie de hábitos y costumbres saludables, como serían la higiene oral diaria y revisiones frecuentes.

Niños como fumadores pasivos y la caries

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El tabaquismo pasivo en la infancia y adolescencia tiene muchos riesgos. Aparte de los problemas que ya conocíamos, como serían las infecciones respiratorias, irritaciones de mucosas, la tensión alta, etc. ahora los médicos le añaden otra contingencia: la aparición de la caries.

Un estudio reciente elaborado por los expertos del Departamento de Farmacoepidemiología de la Escuela de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Kyoto, en Japón, revela que la exposición al humo del tabaco está vinculada con un mayor riesgo de caries en los niños.

En la investigación participaron 77.000 menores nacidos entre los años 2004 y 2010. En sus revisiones dentales a lo largo de la infancia, las madres respondían un cuestionario sobre la exposición de los menores al humo del tabaco: el 55,8% de los niños resultó ser fumador pasivo.

Está comprobado que la nicotina estimula el crecimiento de las bacterias que causan la caries y que el tabaquismo es una causa importante de pérdida de dientes y enfermedad periodontal. Aunque los niños no introduzcan directamente el humo del tabaco en sus pulmones, éste llega a su interior y les afecta, aunque sea a menor escala.

Cuanto más pequeños eran los niños, parecía que tenían más predisposición a desarrollar caries. Por ejemplo, los bebés tenían una predisposición de casi el doble que los de su misma edad no expuestos al humo. En los otros niños de más edad, el riesgo fue un 25% mayor. En cambio, sorprendentemente, si la madre fumaba durante el embarazo, no parecía afectar al número de caries del niño (lo cual no quita otros muchos perjuicios sí comprobados del tabaco en la gestación).

 

¿Qué es la caries del biberón?

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La caries del biberón es un término que describe una caries dental que afecta a la dentición primaria o dientes de leche de niños de corta edad. Los causantes de esta enfermedad son, sobre todo, los líquidos que contienen azúcares como pueden ser: leche, jugo de fruta, refrescos y otras bebidas azucaradas. La enfermedad también se asocia a los bebés que se alimentan con leche materna durante mucho tiempo, o a aquellos niños cuyos chupetes se humedecen en miel, azúcar o jarabe.

Cada vez que un niño consume un líquido azucarado, los ácidos atacan los dientes y la encía. Después de varios de estos ataques, los dientes comienzan a cariarse. La lesión inicial suele ser una manchita blanca o punteado del esmalte, al poco tiempo de salir los dientes. Pronto cambian de color hacia un amarillo claro y se extienden hacia los lados y hacia abajo.

En los estadios avanzados de las caries del biberón se produce la fractura de la corona del diente, involucrándose la raíz, pudiendo dar lugar a  lesiones inflamatorias. Si la caries del biberón no se trata a tiempo puede producir necrosis pulpar y hacer aparecer flemones.

Para prevenir estas caries habría que evitar líquidos y zumos industriales, que el niño se duerma con el biberón o el chupete, y limpiarle los dientes y las encías con una gasa y un cepillo especial antes de dormir. Además, debería inspeccionar regularmente su dentición y empezar las visitas rutinarias al odontólogo como muy tarde con la erupción de los primeros molares, a los 18 meses aproximadamente.

¿Cuándo empezar a ir al dentista?

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Cada vez hay más niños pequeños con problemas de caries. Para prevenirlo, desde nuestra clínica recomendamos, por un lado, iniciar la higiene bucal incluso antes de tener dientes, y por otro, acudir al dentista no más tarde de la erupción de los primeros molares, que suele ser a los 18 meses aproximadamente.

Muchos se preguntarán por qué tan pronto, la respuesta es que algunos de los problemas dentales ocurren a muy temprana edad por lo que es muy importante establecer medidas preventivas. Además, los niños con dientes sanos mastican sin dificultad, aprenden a hablar claramente, sonríen con seguridad, etc. lo que influye de una forma muy positiva en su autoestima.

Durante la primera visita el profesional le hará una revisión de dientes, verá si existe caries del biberón, se examinará la forma de los maxilares, las condiciones en que se encuentran los tejidos blandos (encías, carrillos, lengua, etc.), se evaluarán posibles problemas como mordida cruzada, abierta o alteraciones de crecimiento.

A partir de la primera visita es recomendable que el pequeño acuda al dentista cada seis meses. De esta manera se iniciará una relación cordial y confiada con el dentista y, en general, con el cuidado de sus dientes.

Aquí van algunos consejos para que la primera consulta de tu hijo sea un éxito:

  • Acude a un centro preparado y acostumbrado a atender a niños. En una clínica con un ambiente adecuado y preparado para ellos (divertido y con juguetes), el niño estará entretenido durante la espera y no asustado pensando en lo que va a pasar.

  • Prepárale: explícale dónde va y qué hace el dentista. Puedes jugar con él diciéndole que tú eres el dentista y él el paciente, y al revés.

  • Pide cita temprano. Un niño descansado siempre reacciona mejor, además evitarás que el peque presencie escenas de pánico de algún otro niño, si se llegan a dar.

  • Si el comportamiento de tu hijo ha sido bueno, recompénsale para reforzar esa actitud en visitas sucesivas. En caso contrario, no debes castigarlo, ya que el niño relacionará el regaño con la visita dental.

  • No amenaces a tu hijo diciéndole que si presenta un mal comportamiento lo llevarás al dentista, lo relacionaría con un castigo.

  • No expreses delante de él tus propios temores. Tu hijo pensará que si a mamá o a papá le da miedo ir al dentista, qué le esperará a él.

  • El buen ejemplo es indispensable, ya que los niños aprenden lo que ven de los padres.

¿Qué pasta de dientes deben utilizar los niños?

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Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen los padres la primera vez que acuden con sus peques a la clínica es qué pasta de dientes deben utilizar los niños. Hoy en día podemos encontrar una gran variedad de pastas dentales infantiles en el mercado, pero ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir la correcta?

Concentración de flúor

Se ha demostrado que el flúor es eficaz para la prevención de la caries, pero si tragamos demasiado flúor durante el periodo de formación del diente (en pasta de dientes o colutorios que lo contienen) puede alterarse el esmalte de los dientes y aparecer manchas, lo que se conoce como “fluorosis”. Por ello, el uso del flúor en niños pequeños tiene unas recomendaciones dentro de unos límites de seguridad. La Asociación Española de Pediatría recomienda hasta los seis años utilizar una pasta dentífrica infantil, específica para niños, ya que estas contienen flúor en menor cantidad. Las recomendaciones de la AEP sobre el cepillado y la edad de los niños son:
Entre 6 meses y 2 años, dos veces al día con una cantidad pequeña de crema dental infantil (con 500 ppm de flúor), como una pintada sobre el cepillo.
Entre 2 y 6 años, dos veces al día con una pasta de dientes con entre 1.000 y 1.450 ppm de flúor y la cantidad similar a un guisante.
A partir de los 6 años, dos veces al día con una pasta normal de adultos (con 1.450 ppm) y la cantidad de uno a dos centímetros sobre el cepillo.
El cepillado dental con pasta con flúor es el método ideal para prevenir la aparición de caries ya que es barato, fácil, práctico y culturalmente aprobado. Sin embargo, es muy importante recordar que la caries es una enfermedad multifactorial y depende de más factores aparte del cepillado correcto, como sería el consumo de azúcares o la salud oral de la familia, etc. Por lo tanto, sería muy conveniente asociarlo a una dieta sana, visitas al dentista regulares, uso de flúor tópico y sellados.

7 pasos para la salud dental de los niños

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No hay una mayor garantía para tener una boca sana que adquirir unos buenos hábitos bucodentales desde la infancia. Para prevenir cualquier problema en la dentadura de sus hijos, lo mejor que pueden hacer los padres es inculcarles a una serie de hábitos que vamos a enumerar a continuación.

  1. Higiene oral desde el primer día. La limpieza de la boca no se debe limitar a cuando hay dientes. Es muy importante limpiar diariamente las encías del bebé con una gasa húmeda, en agua tibia, para evitar bacterias. Cuando empiezan a salir los primeros dientes, es recomendable no endulzar el chupete ni dejar dormir al niño con el biberón en la boca. Tan pronto como aparezca el primero, entre los 5 y 8 meses de edad, el paño se puede sustituir por un cepillo suave.
  2. Cuidado de los dientes de leche. Los dientes de leche cumplen la mismas funciones de masticar y hablar que los permanentes y, por lo tanto, hemos de cuidarles de la misma forma. Si el niño presenta caries en un diente temporal, el riesgo de que el diente permanente resulte infectado es mucho mayor. Conviene educar a los niños, desde los dos años, a cepillar los dientes tres veces al día, después de cada comida, para crearles un hábito. El cepillado nocturno es el más importante, ya que durante la noche los dientes están menos protegidos. Conviene seguir una dieta sana, evitando los alimentos ricos en azúcares.
  3. Ayuda de los padres hasta los 7 u 8 años. A partir de ahí, los niños son capaces de cepillarse correctamente los dientes, pero mientras tanto deberíamos ayudarles a llegar a las zonas más inaccesibles, como las muelas o caras internas. Vuestra participación es fundamental hasta que el menor pueda hacerlo de forma correcta e independiente.
  4. Técnica de cepillado. Es fundamental enseñarles que cepillen todas las partes de los dientes, las caras de dentro y fuera, sin olvidar los dientes de atrás. Cepillar de arriba abajo y de abajo arriba, incluso las encías para evitar la acumulación de sarro. Utilizar, también, seda dental para retirar los restos que se quedan entre los dientes y finalmente limpiar la lengua.
  5. Revisiones dentales cada 6 meses. Es muy importante que los niños realicen revisiones periódicas, para prevenir enfermedades o patologías bucales. Conviene que con un año, el niño acuda al dentista para evaluar su desarrollo dental y elaborar un plan preventivo para el futuro.
  6. Sellado. Con esta técnica se tapan las fisuras y surcos de los dientes en la superficie por la que se mastica, impidiendo que la comida se filtre y se produzca desmineralización del diente. Es un método muy eficaz que se recomienda realizar cada 6 meses. No es invasivo, ni daña el esmalte.
  7. Fluorización. Aunque el flúor es beneficioso a todas las edades, en los niños su aplicación aporta mayores beneficios. Se recomienda poner flúor cada vez que los niños van a revisión. De esta forma se fortalece el esmalte dental y disminuye la posibilidad de que las bacterias den lugar a la caries. Este mineral ayuda a reparar las etapas iniciales de la caries antes de que éste sea visible.

El estrés materno crónico y la caries infantil 

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Según informa American Journal of Public Health, el estrés materno crónico está asociado con una mayor prevalencia de caries en los niños. El artículo se basa en el estudio realizado por el Kings College de Londres (Reino Unido) y la Universidad de Washington (Estados Unidos). Los autores, que empleaban marcadores biológicos para medir el nivel de estrés, se dieron cuenta de que una tensión física o emocional prolongada estaba vinculada con probabilidades más bajas de lactancia materna y menos visitas al dentista infantil.

La investigación contaba con los datos de 716 parejas de madres e hijos. El promedio de edad era de 36 años las madres y entre 2 y 6 años los niños. Los científicos probaron la relación entre el estrés materno y conductas de cuidado de los niños que infuyen en su salud bucodental, como la lactancia materna, las visitas al dentista o tomar el desayuno todos los días. Se llegó a la conclusión de que las caries dentales son hasta un 44,2% más comunes entre los niños cuyas madres tenían dos o más marcadores biológicos de estrés crónico, un incidente conocido como carga alostática (AL), en comparación con el 27,9% que presentaron los niños de las madres que no mostraron ningún marcador.

Hasta ahora ha habido estudios que relacionaban la situación socioconómica con la aparición de la caries, pero pocos la han vinculado con el estrés materno. El coautor del Instituto Dental del King College de Londres, Wael Sabbah, afirma que: „Las políticas que tienen como objetivo mejorar la salud dental, en particular la prevalencia de caries en los niños, deben incluir intervenciones para mejorar la calidad de vida de las madres. El estrés materno crónico, como un factor de riesgo potencial, es algo que debemos tener en cuenta en la salud dental, además de implicaciones más amplias del bienestar materno, social y el ambiente psicológico“.