Cosas que debes saber sobre tu cepillo de dientes

En este artículo te daremos datos realmente asombrosos sobre el cepillo de dientes. Quizás le restes importancia a este utensilio tan personal, pero estamos seguros de que, a partir de ahora, empezarás a prestarle más atención.

El cepillo de dientes es un instrumento vital en nuestro aseo cotidiano y debe ser tratado con mucho respeto, ya que es un potencial foco de gérmenes y bacterias. Los estafilococos, las bacterias coliformes y las levaduras que alberga la boca se transfieren al cepillo cuando lo usamos. Además el cepillo no sólo está expuesto a las bacterias bucales, sino también a otros microorganismos que suelen habitar en el baño.

Para evitar la proliferación de microorganismos, hemos de dejarlo siempre en posición vertical para que se seque lo más rápido posible. Tenerlo en un estuche, con el objetivo de que no se llene de bacterias, es contraproducente.

Si en casa somos varios y todos ponemos el cepillo en el mismo vaso o recipiente, trataremos de que estén lo más separados posibles, para que las bacterias no pasen de uno a otro.

Aunque no lo veamos desgastado, es preciso sustituirlo periódicamente. Por ejemplo, si se ha tenido alguna enfermedad o brote, si el baño es muy húmedo o si se ha compartido, etc. En condiciones “normales” no hay que dejar pasar más de tres meses de uso.

Otra cuestión muy importante es que cada persona debería tener una herramienta de limpieza acorde a sus necesidades. Si bien no se confeccionan a medida, como un traje, existen decenas de modelos: más blandos, más duros, ergonómicos, de plástico, de goma, etc. Si, por ejemplo, tienes encías sensibles y usas un cepillo de cerdas muy gruesas puedes provocar un sangrado. Por el contrario, si las encías son más fuertes y se emplea un cepillo con cerdas suaves la eficacia del cepillado será menor.

¿Cómo prevenir la caries en niños?

El problema bucodental más frecuente entre los niños es la caries. La aparición de la caries dental puede ser debida a múltiples factores, pero las principales causas de su aparición son la dieta, con un exceso de productos azucarados, así como los malos hábitos de limpieza.

Los niños son el grupo con mayor riesgo de padecer esta enfermedad progresiva, por eso es muy importante que los padres cuiden la higiene bucal de sus hijos desde que empiezan a comer sus primeros alimentos y sobre todo con la salida de los primeros dientes.

Desde nuestra clínica ofrecemos 6 consejos para prevenir la caries en niños:

  • Lavar los dientes todos los días, al menos 2 veces al día, sobre todo antes de dormir. Es importante que la pasta de dientes contenga flúor (en su justa medida), actuando como un escudo protector. Para niños menores de 3 años, podemos limpiar las encías y la lengua con una gasa o con un cepillo de dientes con cerdas suaves, y siempre con una cantidad pequeña de crema dental infantil.
  • Prevenir la caries del biberón evitando líquidos y zumos industriales, que el niño se duerma con el biberón o el chupete, untando el chupete en azúcar o miel, etc.
  • Llevar una dieta sana, comiendo alimentos ricos en fibra y frutas. Además, evitar que coman entre horas.
  • Asegurarse de que consuman bastante agua, sobre todo la que contiene flúor.
  • Evitar la ingesta de dulces y “chuches”. Cuanto más dulces coman, mayor probabilidad de que aparezcan caries. Además, tener caries en los dientes de leche, aumenta considerablemente la probabilidad de su desarrollo en los dientes definitivos.
  • Las visitas al dentista ayudan a detectar y controlar los problemas bucales, sobre todo las infecciones de la caries. Para prevenirlas, desde nuestra clínica recomendamos, acudir al dentista no más tarde de la erupción de los primeros molares, que suele ser a los 18 meses aproximadamente. A partir de la primera visita, es recomendable que el pequeño acuda al dentista cada seis meses.

8 errores más comunes que cometen los niños al cepillarse los dientes

Todos sabemos que el cepillado dental es uno de los elementos más importantes para cuidar la salud dental. Este hábito tan beneficioso pierde eficacia cuando no se realiza de manera correcta. Las bacterias y los restos de comida no se eliminan de la boca y es ahí cuando surgen los problemas. A continuación te desvelamos los 8 errores más comunes que cometen los pequeños (y también los mayores) al cepillarse los dientes.

  1. Mojar el cepillo antes de echar la pasta dental. El cepillado debería realizarse con el cepillo seco para que los restos de comida se puedan retirar con más facilidad, sin generar espuma.
  2. Enjuagarse la boca mientras se cepillan. Deberían hacerlo sólo una vez y al terminar el cepillado. De otra forma eliminan la pasta y el fluoruro, encargados de la limpieza y protección.
  3. Cepillarse los dientes demasiado rápido. Si lo hacen con prisas es posible que algunas zonas queden sin repasar. Para conseguir buenos resultados, han de hacerlo durante 2 minutos.
  4. Cepillarse demasiadas veces o demasiado fuerte. El exceso también puede ser perjudicial para la salud oral; puede dañar el esmalte y las encías. Desde nuestra clínica recomendamos que lo hagan suavemente y no más de tres veces al día.
  5. Cepillarse solamente la parte visible. Es importante limpiar la cara externa e interna, superior e inferior de los dientes y muelas de ambas mandíbulas, así como la lengua.
  6. Cepillarse los dientes haciendo otras tareas. El lavado necesita atención y cuidado, y no se puede compaginar con otras actividades. Si los niños son muy pequeños, recomendamos que les superviséis y les ayudéis.
  7. No inclinar bien el cepillo. Lo aconsejable sería mantener el cepillo en un ángulo de 45%, y hacer movimientos circulares desde la encía hasta el diente.
  8. Emplear pastas sin flúor o con demasiada (o poca) cantidad. Os recomendamos este artículo para averiguar la cantidad de pasta dentífrica que necesitan los niños según su edad.

 

Cuidado dental infantil: 10 errores comunes que cometen los padres

Muchos padres no son conscientes de que la salud bucal puede impactar la salud y bienestar general de los niños. Por ejemplo, si el niño sufre un dolor crónico debido a la caries y no se trata, éste puede afectar el habla y los hábitos alimenticios. También afectará su rendimiento escolar y su vida personal.

¿Cuáles son los errores comunes que hacemos los padres y que afectan la salud dental de nuestros hijos?

  1. No cuidar los dientes de leche – Muchos creen que los dientes de leche no necesitan atención porque se caerán muy rápido. No obstante, las mismas infecciones que sufren los dientes de leche se transmiten a la dentición permanente. Por eso es muy importante que los niños adquieran buenos hábitos de higiene oral desde la infancia y, además, que los dientes de leche que tengan caries sean restaurados.
  2. No tratar las caries – La caries es una enfermedad infecciosa y transmisible. No sólo hay que tratar las infecciones bucales de los más pequeños, sino también las de los padres, hermanos mayores y las personas que los cuidan.
  3. Retrasar la primera consulta al dentista – Es recomendable que la primera visita se realice a los 12 meses. El profesional hará una revisión de dientes y encías, verá si existen caries del biberón, se evaluarán posibles problemas como mordida cruzada, abierta o alteraciones de crecimiento. 
  4. No acudir de forma periódica al dentista – Para mantener una salud óptima, los pequeños deberían acudir al dentista por lo menos dos veces al año.
  5. Usar pasta dental sin flúor – El flúor es un mineral que refuerza el esmalte dental haciéndolo más resistente a la caries. (En este artículo descubrirás qué pasta de dientes deben utilizar los niños y las cantidades recomendadas para cada edad.)
  6. No ayudarles con el cepillado – A partir de los 7 u 8 años los niños son capaces de cepillarse correctamente los dientes, pero mientras tanto deberíamos ayudarles a llegar a las zonas más inaccesibles, como las muelas o caras internas.
  7. No limpiar la lengua – Al igual que cepillamos nuestros dientes, es recomendable también dar un ligero raspado a nuestra lengua para eliminar las numerosas bacterias que se depositan sobre ella.
  8. No usar el hilo dental – La limpieza con hilo dental es una parte esencial de cualquier rutina de cuidado bucal. Ayuda a eliminar la placa que hay entre los dientes, en zonas a las que el cepillo de dientes no llega.
  9. Darles demasiados alimentos y refrescos dulces – Cuanto menos dulce sea la comida y la bebida de los niños, mucho mejor, tanto para prevenir la caries como la posible diabetes infantil.
  10. No dar ejemplo – Al cuidar nuestros propios dientes el niño recibirá el mensaje de que la salud bucal es algo importante e imitará nuestra conducta.

Cómo prevenir la sensibilidad dental

Hace un par de meses en este artículo os hablábamos sobre la sensibilidad dental en niños y sus causas. El tema principal del artículo de hoy es cómo prevenir esas molestias.

Antes de hablar de la prevención de la sensibilidad dental es necesario definir los síntomas. La sensibilidad en los dientes es una de las experiencias más molestas que alguien puede sentir, sobre todo para los más pequeños. Suele aparecer al entrar en contacto con alimentos y bebidas frías o calientes. El dolor ante la presión también puede ser uno de los indicios, aunque suele ser más propio de la sensibilidad pulpar.

Si los dientes de tu hijo son sensibles, hay varias medidas sencillas pero muy importantes que se deben adoptar para evitar este tipo de molestias:

– Cuidar la higiene bucal es imprescindible para que mantenga los dientes sanos. Recuerda que el cepillado apropiado y sobre todo, la limpieza con hilo dental le ayudará a prevenir infecciones y retracciones en las encías, que pueden ser la causa de la sensibilidad dental.

– El peque debe utilizar un cepillo suave, preferiblemente uno para dientes sensibles.Además, tiene que llevar cuidado de no cepillarse demasiado fuerte o con mayor frecuencia de lo que su odontólogo recomiende.

– Es importante que utilice productos dentales con flúor, pero siempre en las cantidades recomendadas para su edad, o los que su especialista considere que debe utilizar.

– Hay que tener mucho cuidado con los alimentos ácidos ya que pueden desgastar el esmalte de los dientes; por ejemplo, zumos de frutas, aderezos para ensaladas a base de vinagre, refrescos, etc.

– Ha de evitar el rechinar los dientes o mantener las encías tensionadas por la presión constante de las muelas. Si no lo puede controlar, sería recomendable que utilizase una férula de descarga.

– Y por último, pero no menos importante, es que el niño visite regularmente a su dentista para que le realicen limpiezas profesionales y le aconsejen sobre el cuidado bucal.

Si tu peque está notando cualquier molestia, no dudes en llamarnos y pedir cita para averiguar la causa de su problema.

La gingivitis también es cosa de niños

Tal vez te parezca extraño, pero los niños y adolescentes también suelen tener problemas de gingivitis. La gingivitis, en sus distintos grados de severidad, es prácticamente universal en los niños (alcanza cifras del 70% en niños de 7 años) y adolescentes (se eleva hasta el 90% a los 10 años). Es una forma de enfermedad periodontal  que se caracteriza por la inflamación e infección de los tejidos de soporte dental, como serían las encías, los ligamentos periodontales y el hueso alveolar.

La mayoría de estas inflamaciones están relacionadas con los siguientes factores:

  • Depósito de placa bacteriana – las bacterias suelen ser las responsables en la mayoría de los casos.
  • Presencia de caries y obturaciones que favorecen la presencia de bacterias y dificultan la higiene.
  • Erupción y caída de dientes – durante estos procesos se pueden producir inflamaciones muy molestas. Estos procesos normalmente suelen ser asintomáticos, pero en ocasiones la encía puede contaminarse de bacterias e inflamarse.

¿Cualés son los signos y síntomas de alarma?

  • Cambio de coloración de la encía: más roja, incluso amoratada.
  • Recesión de las encías hasta el punto de dejar muchas veces al descubierto las raíces.
  • Sangrado de la encía en cualquier momento, no sólo en el cepillado.
  • Heridas que pueden causar dolor de encías y mucosas.
  • Mal aliento constante, por mucho que se haga una higiene exhaustiva de la boca.
  • Sensacion de que las encías se mueven y de que los dientes están más separados.

Un cuidado periodontal integral e ininterrumpido durante la infancia y adolescencia puede prevenir el desarrollo de patologías periodontales más agresivas en la edad adulta. Enseñar al niño a limpiar sus dientes evitará el problema y le hará responsabilizarse de su salud bucodental en el futuro.Además, es muy importante tratar las caries, aunque sean dientes de leche, y que los tratamientos estén bien realizados para evitar que se produzcan daños en la encía. Una limpieza bucal profesional cada 6-8 meses también ayudará a eliminar las bacterias así como los restos de placa que los pequeños no han sido capaces de eliminar mediante la higiene diaria.

Si tenéis cualquier duda, respecto a este tema, podéis contactar con nosotros y os ampliaremos la información.

6 propósitos dentales para el 2017

Año nuevo, vida nueva. Queda muy poco para que finalice este año y desde nuestra clínica te sugerimos unos propósitos razonables y saludables para el 2017. Hablamos de mejorar tu salud dental, y la de tus pequeños, a partir de unos pocos hábitos que os ayudarán a preservar una sonrisa sana y bonita durante todo el año:

  1. Cepillarse los dientes dos veces al día: cepillarse los dientes de manera correcta un par de veces al día permite remover la placa de la superficie dental antes de que se convierta en sarro y ponga en peligro el esmalte y las encías.
  2. Cambiar el cepillo dental cada 3 meses o una vez sus cerdas estén desgastadas. De esta forma aseguraremos una mayor eficacia en su uso.
  3. Pasta dentífrica rica en flúor. Usar este tipo de pasta nos ayuda a prevenir la caries dental. Hemos de tener en cuenta que los más pequeños han de utilizar pastas infantiles que también contienen fluoruro, pero en menor proporción.
  4. Utilizar el hilo dental a diario. Mantener una buena limpieza interdental es la única manera de remover la placa y los restos que se quedan entre los dientes.
  5. Alimentación sana y equilibrada. La correcta alimentación es fundamental tanto para la salud general, como para mantener una buena salud oral.
  6. Revisiones periódicas. Para controlar la salud de nuestra boca, resulta imprescindible acudir a nuestro dentista de manera regular (como mínimo una vez al año los mayores y los niños dos veces al año). La ayuda profesional es uno de los aspectos preventivos más importantes para mantener unos dientes y unas encías sanas.

Para que estos buenos propósitos sean efectivos, lo más importante es incorporarlos a la rutina diaria y que seáis constantes. Y, si actualmente tenéis algún problema, no dudéis en acudir a nuestra clínica para que os ayudemos.

 
¡Feliz año nuevo a todos!

Cómo proteger la salud dental de los niños en Navidades

Se acercan las Navidades y con ellas los compromisos que hacen inevitable salir de la rutina y cometer algunos excesos que pueden afectar la salud de los pequeños y la de sus dientes. Por ello, desde Clínica Navarro Soto te contamos algunos consejos básicos, para evitar riesgos y cuidar su salud bucodental en estas fechas tan señaladas.

1. ¡Asegúrate de que se cepille los dientes! Es importantísimo que los niños no descuiden la higiene en estos días, y que no se salten el cepillado después de las comidas, sobre todo antes de irse a la cama. Sería idóneo hacernos con unos cepillos de viaje para llevar encima cuando estemos fuera de casa. Si nos resulta imposible, es aconsejable darle un chicle sin azúcar después de comer para que produzca más saliva y de esa forma neutralice los ácidos perjudiciales para el esmalte dental.
2. ¡Controla su ingesta de dulces! Es Navidad y no vamos a prohibir que coman turrón o algún otro postre típico navideño. No obstante, sí que habría que controlar y evitar su consumo entre horas, ya que los azúcares junto a una falta de higiene pueden favorecer la aparición de caries.
3. ¡Cuidado con los alimentos duros! Como puede ser el turrón duro o los frutos secos ya que al masticarlos pueden fracturarse empastes, coronas o despegarse algún bracket.
4. ¡No ignores su aliento! Los condimentos o especias favorecen la halitosis, por lo tanto, cuando se cepille los dientes, que no se le olvide limpiar la lengua y pasar el hilo dental.
5. ¡Evitar refrescos! La ingesta de bebidas ácidas y azucaradas incrementa el riesgo de padecer caries e hipersensibilidad dental.
6. Propósitos de año nuevo: que uno de ellos sea visitar al dentista de forma regular para prevenir y evitar problemas mayores en su salud bucal.
7. Regala salud. Si no sabes qué regalarle, algún producto o servicio odontológico que ayude a mejorar su salud bucodental sería una muy buena opción. En nuestra clínica podemos asesorarte.

¡Felices Fiestas y Próspero Año Nuevo!

Bruxismo I (definición y causas)

Es posible que hayas notado que tu hijo aprieta y rechina los dientes durante la noche. Se trata de un trastorno muy frecuente, denominado como “bruxismo”. Es una parafunción mandibular que se produce cuando se aprietan fuertemente los dientes superiores con los inferiores y además se mueven de atrás a adelante y viceversa, generalmente de forma inconsciente y sin propósito funcional.

El bruxismo afecta entre un 10% y un 20% de la población española y se da tanto en mayores como en pequeños, pero con los niños hay que tener especial sensibilidad. Los padres se suelen alarmar mucho, y con razón, si el rechinar se vuelve persistente, pues si la tensión es muy fuerte y continua puede provocar la destrucción del esmalte y la dentina. Además, esta alteración involuntaria puede causar dolores de cabeza y músculos de la mandíbula, cuello y oído.

Existen dos tipos de bruxismo: céntrico (apretamiento) y excéntrico (frotamiento) y se puede dar tanto durante el día, como durante la noche, aunque lo más común es que ocurra durante las horas de sueño. El bruxismo diurno suele ser más apretador que rechinador, el bruxismo nocturno puede ser de ambas formas. Las causas pueden ser psicológicas o físicas.

Las causas psicológicas suelen ser todas aquellas alteraciones que pueden desencadenar tensión emocional o estrés. Aquí tenemos, por ejemplo, el caso de los niños hiperactivos que continuamente están nerviosos y haciendo cosas y, al llegar la noche, siguen de algún modo con la actividad apretando y rechinando los dientes. Otra de las causas frecuentes de bruxismo, sobre todo en mayores, es la ansiedad.

Entre las causas físicas se incluyen dolores de cabeza, dolor de oídos, aparición de nuevos dientes o caída de los dientes de leche que dan nueva forma a la estructura bucal o una mala posición de los dientes que interfiera en la forma de cerrar la mandíbula. Aunque hay cierta polémica en esto, se suele pensar que en niños el bruxismo muchas veces puede coincidir con la presencia de parásitos intestinales, ya que la incomodidad que éstos provocan se traduce en una intranquilidad y tensión del niño.

En los próximos artículos vamos a dar algunos consejos sobre cómo prevenir el bruxismo y qué hacer para que tu hijo deje de apretar los dientes. Si tienes cualquier duda y no puedes esperar hasta entonces, acude a nuestra clínica y te ayudaremos.

La sensibilidad dental en niños

La sensibilidad dental puede ser un problema muy serio para todos, pero para los niños puede ser aún más impactante y frustrante ya que desconocen la causa de la molestia y tampoco saben definirla bien. Muchas veces el niño dice que su diente “duele” cuando en realidad es sólo sensible. Para poder ayudarle de forma adecuada es muy importante determinar correctamente la naturaleza de su molestia y las causas de la misma.

La sensibilidad dental, en general, se produce cuando el esmalte que protege los dientes pierde espesor, o cuando se produce la retracción de las encías, reduciendo, por lo tanto, la protección que el esmalte y las encías proporcionan a los dientes y la raíz. No obstante, en el caso de los niños las causas pueden variar.

¿Qué causa los dientes sensibles en los niños?

  • Las caries: suelen ser la causa principal y la sensación dolorosa suele aparecer al ingerir bebidas frías o calientes y/o durante la masticación.
  • Nuevos dientes: La propia erupción del diente puede causar cierta sensibilidad.
  • Fisuras en el diente: Tener un diente fracturado o dañado por algún golpe o por apretar y rechinar los dientes durante la noche también puede ser una causa muy habitual.
  • Empastes: Los dientes empastados dejan de ser tan fuertes como siempre y en ocasiones están más sensibles que en otras. Además, los niños con empastes de amalgama de plata podrían experimentar más sensibilidad al frío / calor debido a la alta conductividad térmica del metal.
  • La sinusitis: la inflamación de los senos paranasales puede causar la sensibilidad dental, particularmente en los molares superiores.
  • El cepillado incorrecto: Cepillar los dientes con movimientos horizontales y con fuerza puede dañar las encías y desgastar el esmalte, dejando a los nervios expuestos. Para evitarlo, el cepillado se debe hacer de manera circular y vertical, y utilizando siempre un cepillo de cerdas suaves.

Si tu hijo está experimentando la sensibilidad en sus dientes, no dudes en llamarnos y pedir cita para averiguar la causa de sus quejas.